Es asombroso y gratificante tomar conciencia de cómo aquellos comportamientos que mejor reflejan los estilos de dirección más abiertos, participativos y orientados a las personas son los únicos que, en el sentido más originario, pueden llamarse comportamientos éticos.
A menudo comentamos en nuestras clases ejemplos y utilizamos casos para debatir sobre empresas exitosas, las analizamos y desmenuzamos de una forma muy ordenada y analítica para aprender y ayudar a entender qué es lo que han hecho para triunfar o incluso para fracasar. Es una herramienta muy útil para desarrollar el análisis, construir modelos, ver otras experiencias y aprender.
Ahora bien, el modelo de los casos/ejemplos también tiene sus objetores, a menudo se argumenta que entender lo que otros han hecho para tener éxito en el mundo empresarial, ya sea como organización o como profesional, no es copiable o si lo imitas ya no es lo mismo, no eres el primero o no te diferencias.
Creo que hay una cierta confusión entre talento y liderazgo. ¿Qué es el talento? ¿Y el liderazgo? ¿Todo los que tienen talento son líderes o viceversa?
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